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El Estrés


* Ps. Walter Aguirre Carreño
*Psicólogo Clínico – Psicoterapeuta de IPSICOC

Es un proceso normal e inevitable que se puede definir como toda aquella “activación emocional” que cualquier persona suele experimentar frente a una experiencia nueva, de cambio, o de adaptación. Esta activación emocional suele ir acompañada de una serie de cambios fisiológicos como pueden ser: aceleración del ritmo cardiaco, tensión muscular, cambios en la presión sanguínea, transpiración, alteración del metabolismo, agitación respiratoria, sequedad en la boca, movilidad gastrointestinal, manos húmedas, aumento de la actividad beta en el cerebro, entre otros

La activación  emocional puede presentarse frente a una experiencia agradable (por ejemplo un ascenso en el trabajo o la posibilidad de un viaje al extranjero)  o frente a una experiencia desagradable (por ejemplo la perdida del empleo o la separación de la pareja). Frente a una determinada situación sea esta agradable o desagradable el organismo tiene dos posibilidades de reacción. Una, es que dicha experiencia lo lleve a experimentar un determinado nivel de tensión, pero que no interfiere con el funcionamiento de la persona; esta reacción considerada como adaptativa recibe el nombre de “eutrés”, también llamado estrés positivo. La otra posibilidad de reacción, es aquella que hace experimentar a la persona dolor emocional (ansiedad, depresión o ira) y que la paraliza, a esta respuesta del organismo se le denomina “distrés” o estrés negativo, y es evidentemente perjudicial para la salud.

¿Que es lo que lleva a una persona a padecer de distrés?. En todo proceso de estrés siempre se encontrarán los siguientes elementos: el estímulo ambiental (experiencia o situación), la interpretación del estimulo ambiental (los pensamientos acerca de la experiencia o situación) y las respuestas fisiológicas y emocionales derivadas del estimulo ambiental. La interpretación, la manera como evalúa la persona una experiencia, determinará si su  reacción será de tipo eutrés o de tipo distrés. Examinemos la experiencia de un fracaso amoroso (situación a la que se tiene que adaptar una persona). Fracasar en el amor puede ser doloroso, pero dicho dolor no resulta directamente de la culminación en sí. Ocurre cuando una persona se dice a si misma “ya nada será igual...” o “no volveré a ser feliz...”. Cuando estas afirmaciones van acompañadas de tensión física, que se interpreta como señal de que algo no anda bien, la persona se convierte en un blanco ideal para la ansiedad y la depresión, estaríamos hablando entonces de distrés. Si por lo contrario la persona pensara “fue una bonita relación, pero hay que seguir adelante...” o “a pesar de todo es una experiencia más en mi vida...”; lo más probable es que también experimente malestar, pero con un adecuado nivel de tensión  que se puede traducir en tristeza. En este caso estaríamos hablando de Eutrés.  Lo que lleva entonces casi siempre a una persona a un fenómeno de distrés es la interpretación por lo general ilógica e irreal de la situación que está viviendo, es decir los pensamientos “distorsionados” que surgen producto de esa experiencia.  

¿Que indicadores advierten a una persona que está pasando por un proceso de distrés?. Existen tres indicadores claramente definidos en el proceso de estrés negativo. El primero, es cuando la persona tiene constantes “rumiaciones” acerca del problema, es decir sus pensamientos se centran en la situación vivida interfiriendo por lo general con el funcionamiento de otras actividades (por ejemplo no se concentra en el trabajo o en los estudios por estar pensando constantemente en el problema). Segundo, existe la tendencia de pasar rápidamente de una emoción negativa manejable o adecuada (como es el caso de la tristeza o el fastidio) a una emoción negativa paralizante o inadecuada (como la depresión o la ira), ante situaciones que no ameriten tal reacción ( por ejemplo, ante el mal servicio de un vendedor la persona estalla en cólera o rabia, o ante la melodía de una canción se “tumba” y se deprime). Tercero, y como consecuencia de las inadecuadas reacciones emocionales, se presenta un progresivo deterioro de las relaciones interpersonales, se observa entonces constantes discusiones en el trabajo o en la familia, aislamiento y desinterés por las actividades sociales o recreativas.

¿Cómo se supera el distrés?. Alterando las situaciones que dispara una reacción estresante, o cambiando las respuestas fisiológicas del organismo, y mejor aun modificando los pensamientos distorsionados que se tienen sobre la experiencia. Sin embargo no siempre seremos capaces de poder controlar las situaciones  disparadores de estrés, como en el caso de un jefe demasiado autoritario que perece no tener intenciones de cambiar, o el enfrentarse a una impostergable evaluación para un ascenso en el empleo. A menos que renunciemos al trabajo para no enfrentar al jefe, o rechacemos la evaluación perdiendo la oportunidad de ser promovidos, estas son experiencias que por lo general no se  pueden evitar. De ahí la importancia de manejar las respuestas fisiológicas mediante  una serie de ejercicios de relajación y respiración profunda;  así como de “reestructurar”  nuestros pensamientos distorsionados, irreales e ilógicos, sustituyéndolos por otros que permitan recuperar el control de la situación y por lo tanto, el equilibrio de la mente y del organismo.

 

LIC. WALTER AGUIRRE C.


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